Es un taller súper amable y amoroso dónde entendés que la economía y el dinero no son cucos ni mala palabra, sino que están enlazados a tus emociones, lo aprendido, la memoria en relación a ello y que se puede entender, mejorar… y hasta es interesante!
Me encantó el taller. Los tiempos, el orden, la claridad, la amorosidad, la calidez… Todo eso permitio que nos abramos, que nos compartamos, que nos animemos a traernos. Además me encantó que sea bien práctico para poder internalizar todo lo que aprendimos.
Vale todo el tiempo que le dedicas para abrir los ojos, para tu autonomía, libertad, regulación. Es información que debemos tener desde que somos jóvenes. En el taller pude dentificar dinámicas que no había descubierto aún.